Hipertensión

La hipertensión arterial o también conocida como tensión arterial alta o elevada, es una enfermedad en la cual el corazón bombea un flujo de sangre excesivo a los vasos sanguíneos de manera continua, por arriba de los niveles considerados como normales, haciendo que el corazón realice un mayor esfuerzo, lo cual puede dañar los vasos sanguíneos.

Los valores para medir la presión arterial se dan en dos números,  a la más alta se le llama sistólica, se encuentra fuera de niveles normales arriba de 130 y a la más baja se le llama diastólica estando fuera de niveles normales arriba de 90, ambos se miden en milímetros de mercurio (mmHg); estos valores son establecidos por organismos internacionales con base a estudios mundiales.

Por esto es importante medir la presión arterial de manera regular, mínimo cada 6 meses o menos si se tienen factores de riesgo para poder identificar el momento en que se empieza a elevar y así evitar complicaciones a futuro.   Las cifras pueden variar dependiendo la hora del día, y la mejor toma es la que se realiza en de manera habitual en reposo en un ambiente confortable.

En México 3 de cada 10 personas mayores de 20 años padecen Hipertensión Arterial, y de acuerdo a estudios mundiales, la enfermedad se puede presentar a cualquier edad, pero es más frecuente en adultos jóvenes de género masculino, y en el femenino después de la menopausia y en edades más avanzadas, puesto que los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos

Hay muchas explicaciones para que esta se presente, una de ellas es la herencia, pero existen factores externos que favorecen que se manifieste, como el consumo de sal en exceso, falta de ejercicio, sobrepeso, obesidad, tabaquismo, abuso del alcohol y estrés mal manejado.

La hipertensión se puede clasificar en dos: hipertensión arterial primaria o esencial que es en la cual la mayoría de las veces no se identifica la causa por lo que no tiene cura y solo se controla, y la secundaria, ésta puede estar causada por otra enfermedad o algún medicamento que esté tomando, por lo cual es posible curarla si se encuentra la causa que la provoca.

Síntomas

La Hipertensión Arterial es una enfermedad asintomática, esto es, que en la mayoría de los casos, las personas que la padecen no muestran ningún síntoma, por lo que ha sido llamada “el asesino silencioso”, ya que, cuando un paciente presenta algún síntoma la enfermedad ya está muy avanzada, y en estos casos ya tiene complicaciones.

En algunas ocasiones se pueden presentar las siguientes molestias: dolor o sensación de pesadez de cabeza (en la parte posterior), mareo, dificultad respiratoria, dolor torácico, palpitaciones, hemorragias nasales, zumbido de oídos, ver luces, entre otros, aunque estas molestias no son exclusivas de la hipertensión.

El chequeo y la realización de exámenes complementarios para una detección temprana en pacientes que presentan factores de riesgo como sedentarismo, sobrepeso, obesidad, tabaquismo, abuso del alcohol y estrés excesivo, colesterol y triglicéridos altos es primordial para un tratamiento adecuado.

Complicaciones

La hipertensión daña las arterias, favorece y acelera la creación de placas que endurecen las arterias (aterosclerosis), lesiona órganos como corazón, cerebro y riñones, aumentando el riesgo de sufrir un infarto o enfermedad vascular cerebral, así como insuficiencia cardiaca o renal o muerte prematura.

Estas lesiones suelen pasar desapercibidas hasta que el daño es irreversible, impactando negativamente sobre la calidad de vida de las personas, por lo que el diagnóstico adecuado puede ayudar a una mejor calidad de vida.

Tratamiento

El mejor tratamiento es la prevención, para lo cual, es necesario realizar estudios y un cambio de estilo de vida (dieta baja en sal y grasas, alta en fibra, con abundantes líquidos, realizar ejercicio aeróbico al menos 40 minutos al día, suspender tabaquismo y alcohol así como reducir estrés y mantener un peso corporal saludable).

En algunas ocasiones no es suficiente con estas medidas y se deben emplear medicamentos para alcanzar las cifras deseadas, y con esto disminuir el riesgo de presentar complicaciones causadas por la presión arterial elevada.   El tipo de medicamento y dosis es individual, dependiendo de las características de cada persona; en ocasiones es necesario probar diferentes medicamentos y combinaciones para lograr las cifras deseadas, así como un constante monitoreo durante algunas semanas sin suspender los medicamentos para que tengan el efecto deseado.

La hipertensión secundaria es posible que tenga cura si se identifica y se tratan a tiempo las causas que la origina, antes de que ocasione daño importante a las arterias, su tratamiento específico depende de las causas.

Una vez detectada la Hipertensión Arterial, es imperativo reducir las cifras de presión arterial lo más cercano a lo normal, ya que la hipertensión arterial esencial o primaria no se cura, se controla con medias higiénico-dietéticas y medicamentos antihipertensivos. Lo anterior para retrasar la aparición de las complicaciones ya mencionadas. Si el paciente sigue las indicaciones del médico correctamente, las complicaciones disminuyen en gran medida y el paciente puede llevar una mejor calidad de vida.

Si presentas alguno de estos síntomas o buscas un control adecuado para algún padecimiento, escríbeme o agenda una cita en cualquiera de mis consultorios.

×
Hola, ¿puedo ayudarte en algo?